MatrimonioAsegura

El matrimonio asegura que la familia cumplirá plenamente con su función de criar nuevas generaciones de seres humanos

El matrimonio es una institución no solo religiosa, sino también legal que asegura que el núcleo familiar tendrá garantizada su existencia estable en la sociedad. Sin el matrimonio no hay realmente garantías de que el núcleo familiar permanecerá unido ni tampoco quedarán establecidos sus derechos dentro de la ley. Si las uniones entre dos personas para formar una familia se dejaran al puro capricho no hay realmente nada más que la buena voluntad de los involucrados para que no se disuelva la familia como tal y por lo tanto el desarrollo pleno y sano de los niños dentro de la familia no queda asegurado.

El matrimonio asegura que la pareja permanecerá unida y de esa manera la sociedad da garantías para que los hijos crezcan dentro de un entorno estable para su desarrollo hasta que lleguen a la edad adulta. Las familias que tienen hijos fuera del matrimonio usualmente no se quedan unidas, no hay un contrato ni legal ni de otra índole entre esas dos personas que han procreado un hijo que asegure que permanecerán juntos para criarlo.

Es común ver en El Salvador a muchas madres solteras que han sido abandonadas por sus maridos. Incluso no es raro ver casos de madres de dos o tres hijos de distinto padre que han sido abandonadas por varios hombres. El matrimonio es una garantía legal de que la madre que ha dado a luz a un hijo no será abandonada y que ella también tendrá garantizado el apoyo de una pareja que le dará soporte económico, emocional y afectivo para cuidar del recién nacido.

Es una triste realidad que los hijos que nacen fuera del matrimonio usualmente nacen dentro de familias  de muy bajos recursos económicos. Y los hijos de este tipo de uniones usualmente crecen sin educación, con mala alimentación y en ocasiones terminan siendo miembros de grupos delincuenciales. Podríamos creer que el poderse unir fuera del matrimonio es señal de una verdadera libertad, pero simplemente estamos cayendo en la esclavitud al desorden y la incertidumbre. La verdadera libertad consiste en poder comprometerse con un proyecto y llevarlo a cabo plenamente, el matrimonio asegura que el proyecto de consolidar una familia quede garantizado. Nada queda abierto a la incertidumbre ni al capricho en una familia que ha sido consolidada a través del matrimonio.

Ambos padres son esenciales para el buen desarrollo del niño tanto a nivel psicológico como físico. El niño tiene que tener garantizada la presencia de ambos padres durante su desarrollo. Es cierto que se pueden encontrar casos de padres amorosos que están unidos fuera del matrimonio, pero es más seguro encontrarlos dentro del matrimonio, comenzando porque hay normas sociales y legales que conectan a los padres, sobre todo al papá, con el núcleo familiar[1]. Es por esto que la institución del matrimonio dentro de la sociedad debe tener una estructura específica que garantice que el desarrollo pleno del niño, sino que además se dará de la mejor manera posible.

El matrimonio es importante para la familia, y no cualquier tipo de matrimonio, sino el monógamo establecido como la unión entre un hombre y una mujer. Este asegura que verdaderamente se dará una relación entre dos personas iguales en dignidad que podrán cumplir juntos la función de procrearse y criar adecuadamente a sus hijos.

En el matrimonio el padre y la madre cuidarán y educarán juntos a sus hijos hasta que sean adultos, dándoles toda la atención que necesiten. Es cierto que en la poligamia se puede lograr alguna certeza de paternidad pero viene a un costo muy alto, que es la armonía en el hogar. Mientras que el hombre polígamo tiene todas sus necesidades sexuales cubiertas, las mujeres entran en rivalidad para que sea el hijo de cada una el que reciba la mayor y mejor atención por parte del padre. Además, el matrimonio polígamo no asegura la fidelidad por parte del esposo ya que el hombre siempre se sentirá en total libertad de tratar de añadir otra esposa a su “harem”[2]. El matrimonio existe porque se necesita una institución que asegure que las nuevas generaciones se desarrollarán plenamente. Junto con el aspecto del afecto que debe haber entre todos los miembros de un hogar no debemos dejar de lado la importancia de la procreación y perpetuación de la especie.

Es necesario que dicha institución esté constituida por un hombre como padre y una mujer como madre porque ambos juegan papeles distintos dentro del desarrollo del niño. Estas diferencias no son meramente determinadas por el rol social y cultural que pueden jugar el hombre y la mujer según su género. Son diferencias determinadas por la misma constitución biológica de ambos sexos, cuyas diferencias físicas no se pueden pretender desconocer o soslayar. Al dar a luz, la mujer forma un vínculo peculiar con el hijo, un rol que ningún hombre va a poder jugar de forma similar.

Entre los nativos de Yucatán, el embarazo es una experiencia que comparten el hombre y la mujer, no solo a nivel sociológico sino también psicológico. El hombre experimenta nauseas, diarrea, vómitos y otra serie de síntomas que comparte con su esposa  durante el embarazo, con la cual llega a sentir total empatía. Este nivel de empatía no es lo común, pero este caso demuestra la conexión especial que existe de manera objetiva entre ambos padres, hombre y mujer, con su hijo. El embarazo es verdaderamente una experiencia que comparte la pareja[3].

Los padres y el hijo comienzan un proceso de vinculación a pocos minutos del nacimiento que marcará el desarrollo psicológico del niño. Se ha comprobado en extensivos estudios que los recién nacidos tratan de imitar a sus padres y tratan de dar respuesta a los gestos de estos. Estas interacciones tempranas entre padres e hijos son importantes para establecer el vínculo entre estos que los consolidará como una familia[4]. Si bien el papá puede cuidar al niño y ofrecerle tanto afecto como la mamá y ambos tiene muchas habilidades compartidas, los papás establecen relaciones con sus hijos de manera distinta a como lo hacen las mamás, comenzando porque el papá no ha establecido ese vínculo único que existe entre la madre que gestó al niño en su vientre durante nueve meses y le dio a luz. Quien quiera negar el valor de dicho vínculo simplemente está negando la realidad.

Entre otras cosas, el hombre es distinto a la mujer en la manera en que juegan con el bebé. La mujer tiende a realizar juegos sutiles. El papá prefiere juegos más vigorosos, como cargar al niño y darle vueltas en el aire; son juegos menos predecibles que son más excitantes para los bebés y en general ambos, hombre y mujer, juegan papeles radicalmente distintos en el desarrollo del nuevo ser humano que ha sido el fruto del amor entre un papá y una mamá[5]. Varios estudios han observado que una figura paterna masculina tiene un papel único en el desarrollo de la personalidad del niño ya que los hijos se dejan influenciar más por el papá en conductas como el tener una personalidad persistente en actividades como los estudios y el trabajo. Mientras que se ha observado que de las mamás los hijos aprenden conductas como la gratitud y la amabilidad[6].

Tanto el hombre como la mujer desarrollan patrones de conducta según el género que les es determinado no solo por la sociedad sino también por su misma constitución física y biológica que los hace ser radicalmente distintos en su manera de comportarse y relacionarse con sus hijos y con la sociedad. Los roles diferentes que juegan hombres y mujeres en el desarrollo de las crías puede ser observado en todas las especies animales.

Por todo lo anterior es que el matrimonio heterosexual monógamo asegura que la familia cumplirá plenamente con su función de criar de la mejor manera posible a las nuevas generaciones de seres humanos, contribuyendo al desarrollo del niño según el aporte único que un hombre y una mujer tienen para dar dentro del núcleo familiar.

Por último, no se puede ignorar la realidad del divorcio que atenta contra esa garantía de unidad familiar que representa el matrimonio. Ante esta situación solo queda decir que lo mejor es tener un período de noviazgo en el cual quienes van a unirse a través del matrimonio deben conocerse bien, estar seguros y conscientes de que las cosas no van a ser fáciles, que van a haber crisis y que la mejor actitud ante los problemas no es huir sino hacerles frente. La cultura actual en lugar de fomentar la perseverancia, el amor y la responsabilidad lo que hace es fomentar una actitud infantil en la cual los individuos huyen de un compromiso a la primera señal de problemas. Estas actitudes infantiles de los “adultos-niños” del siglo XXI deben ser vistas desde una perspectiva crítica para desenmascarar que valores son los que están de fondo en dichas conductas y si realmente nos convienen para formar una sociedad próspera.

VIDA SV

“El matrimonio asegura que la familia cumplirá plenamente con su función de criar nuevas generaciones de seres humanos”

 Por: Francisco Samour (@rogeliosamour)

 Licenciado en Teología y Filosofía. Miembro de Vida SV 

 

 

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[1]                      Cfr. J. Rosenberg y B. Wilcox.,The Importance of Fathers in the Healthy Development of Children., https://www.childwelfare.gov/pubs/usermanuals/fatherhood/chaptertwo.cfm

[2]                      Cfr. J. Witte Jr.., http://www.washingtonpost.com/blogs/guest-voices/post/why-monogamy-is-natural/2012/10/02/08080120-0cc0-11e2-bd1a-b868e65d57eb_blog.html

[3]                      Cfr. G. Craig., Desarrollo psicológico., Prentice Hall., México 1997.,  pp.137-139.

[4]                      Cfr. Ibidem

[5]                      Cfr. G. Craig., Desarrollo psicológico., Prentice Hall., México 1997.,  pp.230-233.

[6]                      Cfr. Stephanie Pappas., http://www.huffingtonpost.com/2012/06/16/fatherhood-science-dads-a_n_1602545.html

  • http://twitter.com/MoratayaLau Laura Morataya

    Creo que esta columna refleja, desde el punto de vista humano, la importancia del matrimonio. Muy buenos argumentos, Francisco!

  • Mia Bautic

    Estoy de acuerdo en que expones puntos muy válidos, pero también pienso que “el matrimonio heterosexual monógamo” es algo casi extinto en nuestros días, al menos en la sociedad salvadoreña, puesto que 7 de cada 10 amigos que tengo viven en hogares disfuncionales y no necesariamente porque sus padres no estén casados (aunque algunos si vienen de padres divorciados, separados o nunca casados), ni porque sean homosexuales, sino porque padre y/o madre cometen adulterio, esto sin contar a los que desconocen el adulterio y sin embargo sus padres lo viven. El matrimonio no es en absoluto garante de la monogamia, al menos no en este país.